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Revista del Campo - El Mercurio

Desarrollan frambuesas específicas para el frío

A pesar de ser el tercer exportador global de frambuesas congeladas, en Chile se trabaja con variedades para fresco que no son las adecuadas. Un proyecto de la UC ya cuenta con 130 nuevas selecciones avanzadas.

Lunes, 11 de marzo de 2013

De los 23 años que Marina Gambardella -docente del Departamento de Fruticultura de la Universidad Católica-lleva como investigadora de berries, ha dedicado los últimos cuatro al perfeccionamiento genético de frambuesas. Busca nuevas variedades con un nivel óptimo de productividad, cumplan exigencias para ser procesadas y, además, tengan las características que demandan en el exterior.

Chile es el tercer productor mundial de berries congelados y exporta el 85% de la producción. A pesar de ello, en el país no existe una variedad de frambuesas que se adecue bien a los túneles de frío.

“Por ello debemos adaptarnos a la variedad que hay para fresco, pero que no es tan buena porque las frambuesas, por ejemplo, se desgranan”, explica la doctora Gambardella.

De ahí que en la UC trabajen para desarrollar variedades nacionales que sean más adecuadas a este propósito, a través del programa “Mejoramiento Genético de Frambuesas en Chile”, proyecto financiado por Innova-Corfo, el consorcio tecnológico de la Fruta y FDF, y ejecutado por la UC y el INIA, que ya cuenta con 130 nuevas selecciones en etapa final.

“Con nuestro programa lo que estamos buscando es una variedad que sea muy productiva, del tipo remontante -dos floraciones- y que sea de muy buena calidad de fruta; buen tamaño, excelente sabor y altos grados brix-concentración de azúcar-, aroma y mucha firmeza para que sea capaz de resistir el túnel de frío, ya que la gran mayoría de nuestra producción se destina a congelado”, detalla.

Así, el equipo se inició en la búsqueda de diferentes variedades, en Chile y el extranjero, para obtener suficientes genotipos. A partir de ahí iniciaron el proceso de reproducción hasta contar hoy con selecciones perfeccionadas genéticamente, y que ahora están en la última etapa.

“Están actualmente en campo para ver cómo se comportan en nuestro suelo, con nuestro pH, nuestro golpe de sol, con nuestro frío, tipo de suelo, gustos del consumidor, tipo de cultivo utilizado en Chile, entre otros. Es adaptarlo a nuestro material para seleccionar lo que mejor responde”, explica Marina Gambardella.

Por las que pasen el test se podrán solicitar las patentes, lo que permitiría exigir el pago de royalties. Y, lo más importante, será un producto “made in Chile”.

El trabajo de las abejas

El programa se inició en el 2009 con solo 14 variedades, por ello decidieron importar desde Italia y Estados Unidos, con las que realizaron cruzamientos hasta alcanzar 50 genotipos, cifra suficiente para iniciar los cruzamientos. Este punto dio pie para descubrir gran cantidad de variedades de frambuesas y obligó a filtrar los resultados.

“Al hacer cruzamientos entre dos variedades distintas lo que se busca es una nueva combinación u ordenamiento de genes. Muchas veces, lo que se obtiene es una suma de las características favorables. Para lograr esto hay que trabajar con gran número de plantas -entre 5.000 a 8.000 seedlings- y seleccionarlas una vez que éstas se desarrollan y producen flores y frutos”, explica la genetista.

“Para esto hacemos el mismo trabajo que hacen las abejas; recolectar el polen y luego con un pincel polinizar flor por flor, todo esto manualmente. Posteriormente se recolecta la semilla de esos frutos polinizados, se hacen germinar y cada planta así obtenida corresponde a un genotipo diferente que cultivamos fuera de suelo para luego ver sus frutos”, dice la especialista.

Parte de los procedimientos se hacen en laboratorio, otros en invernadero y otros en el sistema fuera de suelo, técnica que se empieza a utilizar en el país y para la cual las investigadoras se especializaron en Italia.

“Se realiza en contenedores con sustratos inertes y fertilizantes que hacen posible su desarrollo, y permiten anticipar la floración y fructificación”, explica la Dra. Gambardella.

El programa completo es cíclico. Es decir, en la misma temporada que se evalúa la fruta de las primeras plantas, se realizan los nuevos cruzamientos que serán evaluados en la temporada siguiente.

“Hemos encontrado hasta ahora mucha variabilidad, lo que nos da pie para pensar que habrá cosas bastante mejores de lo que actualmente existe en Chile. Tenemos 130 selecciones, todas bastante buenas y algunas de estas tendrán todas las características deseadas. Bastaría con dos o tres para que ya sea un buen logro”, argumenta la Dra. Gambardella.

De todos modos, esto va evolucionando en el tiempo.

“Cambian las exigencias del mercado, las enfermedades y plagas que afectan los cultivos. En el fondo, el mejorador debe anticipar lo que será necesario en 5 a 10 años más”, explica la directora del proyecto.

Hacia el mundo

Aunque el proyecto se haya creado principalmente para generar fruta pensada en el mercado de exportación, los nuevos desarrollos también servirán para el mercado nacional. “Creo que serán bien recibidas en Chile. Tienen un impacto en el mercado interno súper grande. Entonces hay mucho por hacer. El mercado nacional es muy importante”, afirma Marina Gambardella.

Esperan que las nuevas variedades hagan al producto chileno más competitivo en los mercados internacionales, donde los berries tienen fuerte competencia. Por esto, se ha ido generando un nicho aparte de frutos congelados fuera de estación y en este ámbito, la frambuesa y frutilla de Chile son muy bien recibidas.

“Estamos bastante avanzados a nivel mundial. Hemos alcanzado volúmenes de exportación que son interesantes y desarrollado una plataforma bien importante. Nosotros ya tenemos una actividad productiva con respecto a berries y esto nos sitúa en el concierto mundial, coloca bien a Chile como productor”, añade.

No todo es color frambuesa

A pesar de los avances, los investigadores están preocupados porque sólo les quedan 10 meses de financiamiento, y si se detiene ahora solo los resultados 2010 podrán ser patentados.

“Pensamos repostular a un alargue de otros cinco años, dado que tenemos buenos resultados. Podemos solicitar incluso licencias para las variedades que obtendremos”, argumenta la genetista.

19 son las variedades de frambuesas registradas actualmente en Chile.